Ingredientes
Sirve 8-10
- 275 g de mantequilla, más un extra para engrasar – (100 g + 175 g)
- 50 g de azúcar moreno
- 1 lata de rodajas de piña, escurridas
- 1 naranja, jugo
- 175 g de azúcar en polvo
- 2 huevos
- 115 g de harina común
- 2 cucharaditas de polvo para hornear
Para servir:
- 250 ml de nata montada
Método
- Precalienta el horno a 160˚C.
- Engrase una fuente para horno o un molde para pasteles con un diámetro de unos 20 cm (8 pulgadas). Cubrir con papel pergamino la base y los bordes de los moldes para darles la vuelta a la hora de servir.
- Derretir 100 g de mantequilla en un cazo a fuego lento, añadir el azúcar moreno y cocinar durante 2 minutos hasta que se derrita y esté ligeramente caramelizada.
- Agrega los trozos de piña y el jugo de naranja y cocina a fuego medio durante 2-3 minutos hasta que estén tiernos y ligeramente coloreados. Retire la sartén del fuego y déjela enfriar durante 2 minutos.
- Luego, dispone la base del plato preparado. Vierta la mezcla de caramelo enfriada.
- En un bol, bata la mantequilla restante (175 g) y el azúcar en polvo hasta que quede esponjoso y ligero. No apresures esta etapa. Incorpora los huevos a la mezcla y bate durante un minuto, luego tamiza la harina y el polvo para hornear.
- Combine bien. Vierta la mezcla sobre la mezcla de piña y hornee durante 30 a 40 minutos o hasta que el bizcocho esté dorado y bien cocido.
- Retirar del horno y dejar reposar 5 minutos. Coloque una fuente para servir sobre el molde para pastel y déle la vuelta para sacar el pastel del molde.
- Levante el papel pergamino y sirva inmediatamente con más crema batida.
Consejos del chef
1. Evite que la cobertura quede empapada
Asegúrese de que las rodajas de piña estén bien escurridas y secas ligeramente antes de caramelizarlas. El exceso de humedad es la principal causa de una base empapada. Evite verter demasiado caramelo líquido en la lata; una capa fina y brillante es suficiente.
2. Respetar la etapa de cremado para obtener un bizcocho ligero
Batir la mantequilla y el azúcar hasta que esté muy pálida y esponjosa. Este método clásico crea el aire necesario para obtener un bizcocho suave que contrasta maravillosamente con la cobertura de fruta pegajosa.
3. Un clásico retro perfecto para el invierno
Este es un verdadero horneado retro, un clásico que nunca pasa de moda. Sus cálidas notas de caramelo y su brillo cítrico lo hacen especialmente reconfortante durante los meses más fríos, ideal para servir ligeramente tibio con crema batida en una tarde de invierno. Agregar un trago de ron oscuro o algunas especias mezcladas con la piña hace que este plato sea más sabroso.
